Bang Sue Min
Uno, el uno como número, casi siempre siendo y dejándose hacer como un dibujito de alas y tierra caída, como la meseta en las manos de un letrero que dice “Territorio uno” antes y después aunque suele ser más caída posterior que anterior y así su dibujito no ponga un punto arriba, un huevo de papel-paloma como la luna o el sol, entonces, el uno no existe. Pero volviendo al puntico, el puntico no existe si no está la necesidad de decir “Muchas gracias”, “Ya me lo dijeron”, “No he tenido tiempo”. El no tener tiempo es una excusa pendeja, de línea hueca. Una excusa de sí-sí-sí-jaja-lo-que-tú-digas. Es una cara de cera muy condescendiente que se sube a un bus sin saber muy bien a dónde va, “No he tenido tiempo”. Pienso que esa expresión es un soplo hacia adentro, un hueso sin tuétano. Cojo el hueso, lo levanto de mi tazón y soplo. Soplo y sale un número, el número dos. Entre las dos cosas, por el espacio vacío del hueso en el que se puede ver el planeta tierra sin más de dos nú...