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Mostrando entradas de mayo, 2026

Ñengo Flow guiso

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  Para la Señora de nombre de vocal y todos los desgraciados que no tuvieron ni la decencia de despedirse. La cabeza le cayó a un lado, el lado izquierdo de la moto. Pasó un camión y le aplastó el cráneo. Los sesos quedaron esparcidos en la calle, regados como pastel celebrando algo que a Dios le debe parecer graciosísimo, pero a todos los demás muy cruel.  Esa tarde ella iba en la moto porque se iba a ver con él. Él pensaba finalmente dejarle las cosas claras, dejar de tenerla esperando una relación seria que no quería tener, pero al final cedió, aceptó, se dijo a sí mismo “Bueno, ¿Qué carajos? Digámosle de una vez que sí y nada malo va a pasar”. Esa tarde le aplastaron el cráneo y él se quedó esperando a que ella llegara, dándole vueltas a la botella de cerveza, pidiendo otra, pidiendo luego una bretaña con limón porque algo así como la pena o la culpa le decía que cómo iba a ser tan descarado de darle el beso del saludo con olor a cerveza, borracho, eructando sílabas rá...

Jovani Vásquez: El sol de América (Capítulo uno)

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  Un día el cielo se revolvió y salió metido en un vaso. En las nubes había un color como entre cloro y leche y las personas salían de los edificios centrales de Ari a sentarse en un andén y comer fideos aguados en cuencos plásticos con florecitas en el borde.             Esos cuencos me parecen feos. Prefiero los que tienen a una gallina o los que muestran la carota de pelmazo de “ya-sabemos-quién” y en caso de que “no-sepamos-quien” pues ese “quien” es el rey. No me importa decirle pelmazo (así, con esa palabra) porque dudo mucho que él sepa leer español.             La verdad es que la comida que coma o no coma la gente que trabaja en Ari no importa porque todo se guardará, se encajonará en el domo de los puentes y los toldos plásticos de los restaurantes. Las sobras las botarán al río y “ya-sabemos quién” saldrá en el noticiero dedicado a la familia real, a las oc...

Jovani Vásquez: El sol de América (Introducción)

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       El cielo es azul como también lo es el mar y la belleza (azul) de todas las cosas bonitas que observamos por la ventana y nos gustan, que nos gustan a pesar o en función del color. Azul. Jovani Vásquez dice “Azul”. Un rato antes dijo “Estoy destruido, pero por fuera. Porque por dentro estoy como coco, estoy nuevo”. Jovani se quita las gafas de sol y empieza a cantar “Azul” la canción con el coro que dice “Azuuuul. Azul como el mar azul” y la canción es de Chayanne, no de Jovani Vásquez. Miento, la canción no es de Chayanne sino de Cristian Castro. No sé, no conozco mucho de música. Puedo identificar el color azul. Jovani Vásquez sabe que las cosas bonitas son azules. Jovani Vásquez es el paraíso permanente, es la belleza condensada que siempre mira afuera. Jovani Vásquez se ríe de las nubes y del cielo y de las botellas plásticas con cascadas y manantiales que sólo existen en la marquilla de la botella y todo lo que le parece lindo es azul porque se percibe ...

Cinco noches con Ferney

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  Miramos las cajas en la parte de arriba. Dicen que se van a caer y nos van a aplastar, yo creo que no, que es pura exageración o miedo de los bodegueros. Pienso en la forma en que las cajas están mal colocadas, en el borde, ariscas, sacando sus puntas y dejando un espacio muy pequeñito por donde pasa la luz del bombillo, el ruido del reloj Mondadori que se trajeron de España, la risa boba de los empleados viejos a punto de pegarle un puntapié a las estanterías para que nos caiga todo encima. Me quedo callado. El Arturo, al lado mío, dice que todo parece un meme, el de cinco noches con Ferney. ¿En qué consiste el meme de cinco noches con el Ferney? Pues me cuenta. Hacemos tiempo mientras caen las cajas y la señora de la vocal absoluta entra a la bodega a gritarnos, a decirnos que le vamos a dañar sus libros y su negocio. Que la pobrecita no tiene plata para darnos un contrato a tiempo completo. Entonces cinco noches con Ferney.   En el fondo negro los bordes d...