Ñengo Flow guiso
Para la Señora de nombre de vocal y todos los desgraciados que no tuvieron ni la decencia de despedirse. La cabeza le cayó a un lado, el lado izquierdo de la moto. Pasó un camión y le aplastó el cráneo. Los sesos quedaron esparcidos en la calle, regados como pastel celebrando algo que a Dios le debe parecer graciosísimo, pero a todos los demás muy cruel. Esa tarde ella iba en la moto porque se iba a ver con él. Él pensaba finalmente dejarle las cosas claras, dejar de tenerla esperando una relación seria que no quería tener, pero al final cedió, aceptó, se dijo a sí mismo “Bueno, ¿Qué carajos? Digámosle de una vez que sí y nada malo va a pasar”. Esa tarde le aplastaron el cráneo y él se quedó esperando a que ella llegara, dándole vueltas a la botella de cerveza, pidiendo otra, pidiendo luego una bretaña con limón porque algo así como la pena o la culpa le decía que cómo iba a ser tan descarado de darle el beso del saludo con olor a cerveza, borracho, eructando sílabas rá...