Proposiciones y varios
Siento el traqueteo otra vez, como me gusta, en zumbido de lóbulo posterior, en apertura de boca para el cerebelo, a partir de su propia sensación, quizá incapaz de apelmazarse y de tirarse por el avión con el paracaídas en su espalda. Esa imagen la tuve por primera vez cuando era niño y RTI tenía un comercial para alentarle a los niños sobre los peligros de consumir drogas. Un cerebro animado en Windows 98 se tiraba en paracaídas. El video era tan precario que ni siquiera mostraba que le pesaba al cerebro cuando chocaba contra el piso. Siempre pensé que los cerebros revientan como bombas de chicle rosado, como gelatina royal de fresa, blandita y a los lados. Primero que todo eso sería imposible, porque el cerebelo ya está en la parte de atrás, o sea, no tiene espalda. Y es estimulante pensar que ya se va a ir pero aún no me suelta y podría recostarme en el sofá de sur y mirar a esos arbolotes amarillentos por el hollín de los intermunicipales, con sus hojas caídas y cadávere...