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Mostrando entradas de marzo, 2024

66ª+68+45

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Llegué a la casa, pero ya no había vibración en las bisagras. Tiré una piedra a la ventana y la piedra rebotó contra el cristal. Sin quebrarse, se hundió el cristal moviendo sus partículas hacia atrás guardando la roca que no saldría. No se puede soltar. Pero decir que la piedra se abre a otra caída es decir que no soltará sus músculos, tampoco, que se pondrá en otra capa de polvo, mejor así. En el espacio que no rompió la piedra, dos líneas salen hacia arriba, cruzan una proyección fácil que hago desde la ventana: 1.       Si estiro mis brazos en línea recta desde acá alcanzaré la casa del vecino. 2.       El vecino no sabe porque no ha escuchado el primer golpe de la piedra en mi ventana. 3.       El espacio que mido en forma recta no se dobla ni se destiempla. 3.1. El límite puede ser el viento o la lluvia, la forma en la que las moscas sobrevuelan y hacen círculos. 3.2. Mejor así. Y es compl...

Parte diagonal, esquina curva

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  La apertura es más sencilla. Se pone en una lupa y se observa al correcaminos quemado, con su cuerpo chamuscado como un arbolito de navidad negro, negro y verde por la tinta del forro, ancho en las caderas y delgadito en la punta, como un fósforo quemado. El correcaminos dice “VIETATO FUMARE” y es lindo que sepa hablar italiano. Es lindo ser pequeño y ya saber que no se puede fumar en el bus, que cuando llegue a la intersección de la calle con la carrera y el bus se balancee sobre el andén, casi encima de la caseta de lata roja y amarilla donde venden chicles, ahí puedo pensar que caeremos y daremos vueltas, que nos estrujaremos y las piezas de calcio en mi oído se chocarán unas con otras como semillas de borojó en una licuadora. Sabré que todo pasa por fumar porque fumar es malo-malo-malo y porque las catástrofes que trae Dios son los azotes del sol (Dios con un antifaz) generando la vuelta y el estallido de llantas y pistones volteados, las virutas, en una caja llena de imanes ...

Petardo mudo en paracaídas

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  Los perros, con sus bocotas de dientes salidos y chorreantes buscando masticarme la frente. Ellos. Los animales más indeseables de la creación divina de Dios. Los sabuesos de fuerza salida y los ratones calvos de ansiedad pendular, de mandíbula enclavada en su deseo por masticar los huesos de otros perros, y con sus miembros de colorete rosa montarse en carruseles y trencitos de superación, de lascivia y rabia por el placer. Arriba y abajo, con los prefijos y sufijos que quieran los animalistas en un carrusel que les crece en la cara “Divinos”, “Amorosos” pero para mí siendo tan estúpidos, sí, bobos, bobos los perros, los animalistas prefieren amar a cualquier cosa que no sea otro humano. Y ya me da lo mismo. Ellos. Los que espantan a los ladrones y a los que no los miran bonito. Dame la patica.              Los que llegan con el olor del pánico a tocarle la oreja al ser más noble de la historia humana, mordisquean ...

Anti-secuencia demoniaca en Europa Central

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  Anti-secuencia demoniaca en Europa central   Dice que, a partir de la expansión, en la pantalla de carga y aprovechando el microsegundo de sonido frenado, mover el joystick en las direcciones opuestas que el muñeco en la pantalla indique. O sea, ponerlo en un sentido contrario al que el juego quiere para así cumplir el primer paso que me recomendaron los expertos. Yo les creo a ellos, son manes duros para los videojuegos. Son Carlitos Carvajal, el repitente, el profe de Informática y SebAXXX_887 quien, todo el mundo sabe, es el mejor youtuber de trucos para el San Andreas y da links buenos para descargar emuladores de Game Cube. Y pues, como la idea es alcanzar el punto ideal en el que la pantalla se salga, se expanda y se alborote para que ahí me den el susto rico de que es verdad lo que me dijeron en el recreo. Y estoy con un poquito de miedo. Pero es sencillo recordar que debo oprimir cuadrado, círculo, triángulo, triángulo para sacar el poder especial que me da...

Aquí, acá, allá y al lado

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  Aquí, acá, allá y al lado A veces se vuelve fácil y otras muy difícil. Eso, decir “El cuadrado tiene cuatro lados” al frente del salón, diagonal al tablero. Es mejor diagonal. Si estuviese completamente de espaldas al tablero me expongo a que las líneas divisorias entre los tableros me atraviesen, como rayos láser, y me partan en fragmentos rajados, humeantes, como en ese episodio de Happy Tree Friends en que a la ardillita rosada la atraviesan tres motosierras, al tiempo, por querer comerse el chocolate del alce azul. Entonces, como no quiero que me corten, me paro diagonal al tablero. Me da miedo que salgan rayos destructores, brillantes y azulitos como en las películas, y me dejen rojo de la vergüenza, tolerando el oso más grande de mi vida que ojalá se acabe cuando me atraviesen los rayos láser del tablero. Ojalá. “El cuadrado tiene cuatro lados” El lado de arriba, el de abajo, el de la derecha y el de la izquierda. El cuadrado equilátero puede ser una cajita de d...