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Mostrando entradas de febrero, 2024

Aplauso en caja (12/23)

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  Aplauso en caja En un cuento sumergido. Aplacado y metido en su bolsillo. En el día del elefante que se durmió y cayó sobre su espalda, que se puso con las patas arriba y pidió que bajara una mano con la textura de las nubes y le sobara su barriga. En el día milagroso de las piezas que se unían, que se asignaban por numeración en escala de esqueletos, como los niños de la tierra abandonada que sacan los huesos de las ollas del sancocho, que abren los cadáveres con sus dedos sin uñas y lamen el interior y comen la carne cruda tal cual está. Se acuestan adentro de los animales muertos y se rodean con sus pieles, se arropan en la cobija del cuero. Sentí en ese día. Sentí cómo se abría un milagro en pulsaciones pequeñas, con el ritmo de la antena en el cielo. Esa gran torre de hierro que pulsaba en pausas necesarias, las curvas y las vueltas de las figuras, las piezas de los fantasmas que se escapaban de los animales muertos, la pausa de los niños que no querían vomitar adentro d...

Rodilla de elefante (12/23)

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  Rodilla de elefante   Hay veces en las que se separa el mundo, y se pone en la mitad una moneda gorda de cartón. En la moneda, el número no se alcanza a definir claramente. Podría ser un cien o un setecientos. Podría la moneda, al mismo tiempo, guardar el espacio de lo que se dice en contraposición de los cuerpos que se mantienen en silencio, y la forma en la que se rastrea la cabeza de la persona que está al frente, que mantiene rígida su barbilla de piel salida, que recae en su hombro con el cigarrillo en la mano, sin tocarlo a uno, porque no puede pasar, porque aún no sabe decirle que se puso una moneda gigante, de cartón, entre los planos y las líneas del viento en los flujos dinámicos de palabras sueltas. Aún no se han hundido los barcos llenos de buenas intenciones. Casi sintiendo que pronto podré y podría y siempre alcanzaré a darle las gracias como una excusa para tocarle la mano. A esa, la izquierda, la mano que no me toca. Que no puede y menos quiere. Que sient...

Manifiesto tardío pero anterior a otro que vino después (02/24)

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  AColombiaLaEstaMatandoLaPereza.jpg   La técnica es sencilla. Expandir el cuerpo a una sobrecarga estimulante. El virus es la resistencia al organismo neo digital. La predisposición de la meta data que calcula la cadencia de la masturbación. El asistente virtual; un perrito o un mago o el monacho que quiera diseñar Microsoft, recomienda modular el volumen, desconectarse de la pantalla, poner un control parental, subir la frecuencia en el movimiento superior, bajar la intensidad en el origen. Pegado al ombligo, el movimiento debe asimilar una cresta de clorofila. El abedul, pensar en abedules es erógeno. Entre el ojo cerrado y el final de los genitales, lo que los doctores llaman “El Niés”. Dibujar círculos con profundidad en la cresta del cuerpo. Poner presión. Es como evitar caer en los errores tontos. Es jugar un juego permanente y disponerse a no decir trece en toda la semana. Saber que si me escuchan decir trece me dirán “Agáchese que me crece” y yo prefie...

Nuevas posturas en la silla (02/24)

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  Nuevas posturas en la silla   El cuerpo psíquico, ampliado, lejos. Es como observar las luces desde la ventana que titilan a pesar de que la lluvia interior de los ojos, y que las lágrimas y la suciedad en los cristales de las gafas, ya sólo muestran las luces montadas en otra montaña que está más lejos. Y la montaña repite otro color, porque sus luces originales se perdieron y se cambiaron. Porque. Porque en ellas la amplificación es a otra habitación que ve hacia una montaña más al sur. Ahí viven los osos de anteojos, los árboles llenos de agua que se desploman de tanta lluvia y las carretas con máquinas y azadones gastados, todos, que cortan el pasto y lo meten en costales de franjas azules y rojas, rojas y azules, con la bandera del país. Amo la lluvia ahí, en la montaña atrás de la otra montaña que es invisible. En una carretera los conductores ponen sus manos en la cuerina gastada y empiezan a lamerse los restos de salsa picante entre las uñas. Las uñas tendrán...