Sin título (03-2024)
El
papel es muy bonito cuando no es papel. Papel puesto sobre un escritorio o
entre una billetera. Papel amargo que se acomoda la gente horrible en bandanas
sobre sus cabezas. Cabezas para escarapelar el planeta tierra y hacer una torre
de vigas metálicas que sostenga hileras de parlantes,
decir
“Puedo cantar desde acá y hacerle la entrevista” y montar en la torre a
un cuerpo sin sexo, gordo y fofo que escurre líneas de tela y tela entre sus
faldones revueltos.
(tela que colocó y
rompió en su faldón porque no había papel en la ciudad)
Para
hacer de la espiral con las telas una secuencia que decía “Este artista vale la
pena, este importa cuando no dice nada, este deja de lambonear cuando no le
damos regalos” U otra cosa más fácil como pintarse las uñas de negro, tomar la
clase de nuevas narrativas post-anti-sub-anteriores-a-la-hecatombe-sistemática
donde el patán se pondrá las blusas de su abuela y leerá el tarot. Es tonto. Es
más fácil porque aprendió que vale la pena ser un perro de taxi que sube y baja
la cabeza sobre un resorte diminuto al lado del velocímetro.
Sin
caer, es un patán.
Pero
más fácil como lo que quiere ser, lo que siente que es su identidad porque la
raspó de arriba-abajo para convencerse que era eso y no lo que vio después. Que
las personas no le importaban así fuesen bonitas en el brillo rojo de la torre
con parlantes que da órdenes, pero nadie la escucha.
No
hay papel en ningún lado. El papel es tan bonito cuando no ocupa un espacio
entre dos palos cruzados ni en vigas metálicas que se recuestan para dar sombra
al final del potrero, se va a caer el cielo, y los que se pintan las uñas para
jurarse algo opuesto a lo que le temen ser se acomodan en un micrófono que les
cuelga de la cabeza.
Y
dan volteretas como helicópteros sin poder despegar.
Y
se remueven con las costras de cuero cabelludo en sus cabezas hacia la torre
que saca aire, más aire, aprende a sintonizarse, pero no es capaz de decirle
nada al papel reciclado.
1.Saca su mano del pantalón y se corta los
testículos con un lápiz afilado.
2. Pide perdón por quedarse con todo el
papel de la ciudad y entrevistar a las personas más patéticas, las que nunca
agradecen nada.
3. Cubre su herida en la ropa que se
quitó, le pide la ropa a todos los cuerpos que cuelgan de las vigas metálicas.
Hace un lazo inmenso que cruza la apertura de su pelvis.
El
papel es muy bonito cuando se usa para tapar humedades en la tierra, para secar
estanques con las hojas en las manos, palpando el círculo sin que cambie su
figura.
Otra
vez.

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