Parte diagonal, esquina curva

 

La apertura es más sencilla. Se pone en una lupa y se observa al correcaminos quemado, con su cuerpo chamuscado como un arbolito de navidad negro, negro y verde por la tinta del forro, ancho en las caderas y delgadito en la punta, como un fósforo quemado. El correcaminos dice “VIETATO FUMARE” y es lindo que sepa hablar italiano. Es lindo ser pequeño y ya saber que no se puede fumar en el bus, que cuando llegue a la intersección de la calle con la carrera y el bus se balancee sobre el andén, casi encima de la caseta de lata roja y amarilla donde venden chicles, ahí puedo pensar que caeremos y daremos vueltas, que nos estrujaremos y las piezas de calcio en mi oído se chocarán unas con otras como semillas de borojó en una licuadora. Sabré que todo pasa por fumar porque fumar es malo-malo-malo y porque las catástrofes que trae Dios son los azotes del sol (Dios con un antifaz) generando la vuelta y el estallido de llantas y pistones volteados, las virutas, en una caja llena de imanes que se revuelven hacia adentro. Dimos vueltas, o sea, volamos.

Porque el bus caerá y romperá los paquetes de achiras y abrirá la nevera completa dejando las botellas desparramadas en el piso, ardiendo por la combustión del motor que se va a encurrumbar, perro ansioso, en la cabeza de la tendera, y los hombres de bigote cepillo se pondrán los sobres de manila en la boca y se acomodarán el chimbo a través del paño transparente en sus bolsillos. Y ahí tampoco sabrá acomodarse el bus como un caballo caído, ni podrá tener un empuje opuesto a la gravedad que lo hale de una cuerda en el culo.

VIETATO FUMARE

PROHIBIDO FUMAR

DO NOT SMOKE

RAUCHEN VERBOTEN

Que supongo todo significará lo mismo. Que en todo el universo y el territorio de las palabras ordenadas en la tierra, habrán siempre colectivos Blue Bird operados por CootraFonti, y bajarán por la Américas y darán la curva antecitos de llegar a Corferias en el barrio Antonio Nariño, donde mi papá estudió y tiraba tiza y piedras con los estudiantes de la nacional.

En todo el mundo.

En todo el mundo habrá forros de tinta verde en los asientos de un bus para recordar que fumar está mal.

Peor, que fumar está prohibido.

Mi papá me verá en la ventana del bus.

Mi papá tenía un amigo cojo y cuando caminaba por toda la urbanización llegando al colegio le gritaban “Que se hunda Bogotá”, “Que se hunda Bogotá”, “Que se hunda Bogotá”. Pero Bogotá no se hundía y Pate Cumbia seguía con una pierna más larga que la otra “Como Garrincha, compadre. Yo lo ví jugar con el Junior” pero Pate Cumbia no sabía que sus piernas estaban bien, que tenía una suela más gorda que la otra porque sus Croydon eran remendados por Jorge Gantiva, el peor zapatero del mundo entero, que no sabía arreglar la suela de un zapato sino pegar otra debajo de la que ya existía, construyendo pisos y pisos de caucho, condenando para siempre a Pate Cumbia al hundimiento izquierdo de la ciudad para balancear la longitud de sus piernas.

Balance perfecto.

Y que todo se organice a partir de la caída del suelo en su motivo principal. En su destino. Como siempre debió ser. Y que todos recuerden que Bogotá es un humedal seco que, por los suelos erosionados y temblorosos, por la gelatina de las raíces y la vibración alternante de los signos bajo tierra, por la inexactitud del acelere y la contención de las letras bajo el agua, se esquiva a sí misma y se pone en un ángulo agudo a la espera de un peso contundente que acomode los soportes imaginarios.

Los hilos de nylon que mantienen la plataforma suspendida y que amarran el zapato en cada patada al balón.

Y cuando el bus de CootraFonti se deja tumbar en la caseta de Zinc, se alcanza a levantar el piso por el breve segundo en el que puedo leer, desde mi asiento, las inscripciones en la silla de al frente, y no me interesa el amor entre Yeison y la Chiqui ni cuántas estrellas tiene el escudo del América sino recordar, políglota, que VIETATO FUMARE es lo mismo que RAUCHEN VERBOTEN, que DO NOT SMOKE es PROHIBIDO FUMAR, que en todas las grandes ciudades del mundo se aplacarán las calles y las colinas caerán, llenando montañas en agujeros y poros de luz con agua en cráteres milenarios erosionando volcanes de cresta y punta.

Cresta y punta

Punta y cresta

Sin definir aún el plano topográfico del planeta tierra cuando las piedras del mundo entero y las canteras de níquel se caigan en avalanchas por luces y cierres de pozos submarinos estallados en Uranio.

Pate Cumbia camina derecho, orgulloso. Una panadería, dos oficinas de Telecom, una pancarta de cigarrillos Caribe, una tienda Luis Eduardo Yepes, la Universidad Nacional vacía.

El bus se recuesta en un árbol torcido. Los pasajeros bajamos con cuidado por el parabrisas roto.

Lastimosamente, aún no se ha hundido Bogotá.



"Deinaris, el retículo endoplasmático rugoso ha superado la necesidad de aplaudir en misa. / ahora grita "sóbelo" en el salón comunal"


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