arriba y al lado

 

Simplemente hacia arriba. No escucho nada, simplemente espero que me caiga un piano o un meteorito o una luz extraterrestre que me dé el poder de señalar con un dedo luminoso a cada objeto del planeta tierra y convertir los objetos en materiales flotantes que generen sonidos extraños.

A veces espero que me caiga encima una voluntad mágica que me vuelva capaz de transformar el mundo en un lugar extraño, pienso en ese lugar extraño, no es el lugar donde se consume lo que ya está escrito, no es el lugar donde se mastican las buenas intenciones, no hay manifiestos de ONGs diciendo “tienes una buena conciencia”. Porque la buena conciencia sólo habita las cabezas cóncavas y deseosas de pertenecer en el mundo, de escalar y ser exitosos y pudrirse con la boca sin dientes, no, la gente que levita en su buena moral bien puede crear un templo en las nubes para aleccionarme de todo lo que está bien y mal y después meterme en una cápsula, adentro de un piano o en un dispositivo de tecnología avanzada que emita una luz tan poderosa como secreta.

Entonces me lanzarán desde la parte más alta con una cauchera o como una roca en una diana llena de potencia y aterrizaré sobre la cabeza de un sujeto que se llamará “yo mismo” y “yo mismo” creerá que descubrió la existencia del agua tibia así su cuerpo sólo cambie de posición (de horizontal a curvo-horizontal) y se de golpes con el puño en el pecho y estire la parte inferior de su mandíbula para sentirse en control del envión extraterrestre que acaba de molerle el cráneo.

Dos cosas, no hay nada. La segunda cosa es una imagen, “yo mismo” tapándome la cara con los brazos cruzados formando una equis.

No hay primera cosa.




Comentarios

Entradas populares de este blog

La veintiseisava porra con esperanza de llegar

El Dharma del culo

Lugarcito