Jovani VÁSQUEZ: El sol de América (Introducción)

     El cielo es azul como también lo es el mar y la belleza (azul) de todas las cosas bonitas que observamos por la ventana y nos gustan, que nos gustan a pesar o en función del color. Azul.

Jovani Vásquez dice “Azul”. Un rato antes dijo “Estoy destruido, pero por fuera. Porque por dentro estoy como coco, estoy nuevo”. Jovani se quita las gafas de sol y empieza a cantar “Azul” la canción con el coro que dice “Azuuuul. Azul como el mar azul” y la canción es de Chayanne, no de Jovani Vásquez. Miento, la canción no es de Chayanne sino de Cristian Castro. No sé, no conozco mucho de música. Puedo identificar el color azul. Jovani Vásquez sabe que las cosas bonitas son azules. Jovani Vásquez es el paraíso permanente, es la belleza condensada que siempre mira afuera. Jovani Vásquez se ríe de las nubes y del cielo y de las botellas plásticas con cascadas y manantiales que sólo existen en la marquilla de la botella y todo lo que le parece lindo es azul porque se percibe en la calma ascendente y en un color suavecito. Quizá Cristian Castro es gay. Azul. Azul lindo como Jovani Vásquez. Azul como sus ojos que no me miran, que tiene un moretón porque alguien le pegó. Me duele Jovani. Yo no sé, ni idea de porqué tiene un moretón. Ni idea porque a mí no me corresponde saber nada y tampoco es que me importe mucho porque igual todo va a ser siempre azul (azul) y porque Jovani observa con su golpe hasta más arriba, más afuera, más azul en el aire mismo de la canción de Chayanne.

Me equivoqué otra vez.

De Cristian Castro.

En el video musical de “Azul” Cristian Castro está en una playa y luego en una discoteca. Está con varios tipos descamisados, tipos hermosos que no cantan ni hablan ni se mueven mucho y son muñequitos fofos que miran al vacío (nunca a la cámara) y están vestidos de rojo, todos de rojo (obviamente).

Yo había escuchado la canción por ahí, en la calle, muchos años antes de conocer a Jovani Vasquez.

Una vez estaba en una fiesta con unos amigos. Una amiga, a la que llamaremos M, dijo que escuchar “Azúl” de Chayanne (el otro, el del otro color) hacía parte de un juego de su colegio. La idea era que cada vez que Cristian Castro (él sí, por el color) dijese la palabra mágica entonces todos tenían que tomarse un trago. La idea era sencilla pero yo me embuché y escupí el aguardiente porque no puedo tragar si no miro al vacío y porque el saborcito pegado arriba, en mi paladar, me hacía pensar que ya pronto llamaría a Hugo en el inodoro cagado de esta casa (llamar a Hugo es un eufemismo para decir “vomitar”) y entonces sin tragar rápido el juego se paraliza y pasan los azules en caravana contenta, se despiden con la mano y las comisuras de los labios de mis amigos escurriendo gotitas de aguardiente y luego pasan una servilleta por sus manitas y Cristian Castro vuelve a decir que está enamorado. Que hay muchos tipos medio desnudos en un idilio de video musical que podría ser comercial de loción de taxista aspiracional o aromatizante (del que debería haber en el baño cagado de esta fiesta).

Me da risa. No me emborracho porque no sé tragar.

Aparte de eso, amo mucho a Jovani Vásquez.



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